Cuatro dias de Boda

Estoy que me duelen los pensamientos.  Ya la novia desfiló, ya bailamos el Nao Nao y nos comimos el bizcocho.  Y terminamos explotaoooo!  Pero es que llevamos cuatro dias de boda.

Comenzamos todo el miercoles, a las 8 de la noche, teníamos todo listo para nuestro vuelo a las 3 de la mañana.  Cuando recibimos la fatídica llamada de la línea aérea que nuestro vuelo había sido cancelado. Pasamos más de 25 minutos en espera para conseguir un nuevo vuelo, al fin nos montaron en un vuelo con escala en Orlando.  Pero ni 30 minutos despues recibimos el fatídico email de que este otro vuelo también había sido cancelado.  25 horribles minutos después logramos conseguir otro vuelo hacia Nueva York.  Teníamos que alquilar un carro para llegar conduciendo hasta Massachusetts.  De un vuelo de tres horas, pasamos a un vuelo de tres horas y carretera por 3 horas más.  Llegamos a nuestro destino final a las 2:30 de la tarde. 

Visitamos a la familia y exploramos un poco nuestro antiguo hogar.  Todo está igual, pero mucho a cambiado.  ¿Cómo es eso posible?

Pasamos el siguiente día en cosas de boda.  Pero el sábado llegó rápido y cuando menos lo pensamos ya estábamos viendo a la novia desfilar. 

Todo estaba hermoso, especialmente la novia, quien desfiló de la mano de su tío, que es un Padre para ella. Los novios se veían felices y no tenían ojos para más nadie. Intercambiaron sus votos, de amarse y cuidarse. Y ante Dios y los testigos fueron declarados marido y mujer.
Luego de la ceremonia, fueron los respectivos abrazos acompañados de más de una lagrima. Especialmente los de la Abuela.  
Al fin salimos hacia el lugar de la fiesta. Donde nos recibieron, con Albóndigas, Pastelillos y Quesitos.  
La decoración del local era hermosa, con colores rosa, cremas, y dorados. 

 Pero la principal atracción se encontraba junto a la mesa de los novios, que estaba identificada con Mr & Mrs. A la derecha de la silla de la novia, había otra pequeña mesa, adornada para la Miss, la hija de la novia. Eso fue un toque hermoso que alegro a más de uno.  


Luego los novios bailaron su primer baile como marido y mujer. Y pronto ya estábamos en plena fiesta. Nuestra familia es fiestera y no nos hace falta mucho para llenar la pista de baile. Y cuando digo llenar significa literalmente, llenar. Por qué además de fiesteros somos muchos.
En un momento, hubo una pausa de los bailes fiesteros, para que los novios pudieran bailar el baile del llanto. Ese baile que hacen con su Padres, donde es más llanto que baile. El novio comenzó bailando con su Mama y luego con su Madrastra. Luego la novia bailo con su hermano, y nuestras lágrimas comenzaron a salir. No sabíamos lo que nos esperaba. La novia comenzó a bailar con su Mama, y era evidente que por lo menos en la familia de la novia, no habían muchos ojos secos. Cuando de repente las tías de la novia, las siete a la vez, entraron a la pista de baile y bailaron juntas abrazadas. Fue una escena emocionante, que nos recordó a todos la historia de nuestra tía, trabajando fuerte, criando sola a sus tres hijos. Siempre acompañada de sus hermanas. Todavía hoy se me aguan los ojos recordándolo. Como dijo una prima fue la Cherry encima del Pastel.


Ok, después de un break para secarnos las lágrimas volvimos a la pachanga. Empezamos con los rigurosos bailes en línea. Y claro que también tuvimos las diferentes fotos de la familia, en sus diferentes combinaciones. Ya la familia está tan grande que no cabemos en solo una foto.  


Cuando picaron el bizcocho, ya sabíamos que era hora de empezar a retirarnos. Y poco a pocos empezamos a hacer nuestro desfile de salida. El viaje de hora y media de regreso, prometía terminar con las pocas energías que nos quedaban.  


Pero cuando al fin llegamos nuestros hospedajes, faltaba lo más importante, postear fotos en las redes sociales. Eso es obligatorio en la era del internet. Si no lo haces, ¿cómo los demás van a saber que pasaste el sábado, bien emperifollao, bailando y comiendo bizcocho de boda?
Pues al fin y al cabo, todo estuvo hermoso. Las boda fue bella. Fue una verdadera celebración de amor, vida y familia. Como prima de la novia, no pude evitar recordar cuando éramos nenas y creábamos coreografías de Selena en la marquesina de la casa. O cuando ella trabajaba en el Dunkin Donuts y pagábamos 63 centavos por una docena de donas.

 Las bodas son para nuestra familia, una oportunidad para celebrar la vida y recordar con nostalgia y alegría las historias pasadas. Por eso las lágrimas.

Esta entrada es dedicada a mi bella prima Sharlyn que es la fan numero uno de este blog. Felicidades!

(Nota: Disculpen la calidad del blog en estos últimos días, estoy fuera de mi casa)

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