¡Esto es horrible!- Durante Maria.

 

 

Miércoles 20 de septiembre

Son las 6:00 am.  Y estamos asustaos.  Afuera se oye algo que nunca hemos escuchado antes.  George fue fuerte, pero esto es mucho peor.  El ruido de otros huracanes era como de una cortadora de grama, esto suena más a lo que me imagino sería el interior de una aspiradora.

Tratamos de acostarnos a dormir a esos de las 11 de la noche, pero rápidamente se fue la luz.  A eso de las 1:20 hubo un ruido fuerte y gritos de gente afuera.  Yo pensé que el Huracán se había llevado al vecino.  Ya después de eso dejamos de fingir estar durmiendo.

Los niños siguen durmiendo, pero los adultos nos reunimos en la sala bien calladitos, como para no faltarle el respeto a María.  Va y se enfogona más.  Esperamos que sean la 4:00 am para que comiencen los vientos fuertes.  En algún momento como a las 3:48 me fui en un sueño ligero.  Dormida todavía podía escuchar el radio con las noticias, las alarmas de inundaciones en los celulares, pero sobre todo las ráfagas de viento.

Es difícil dormir con esta fiesta de sonidos.  Pero dormí por un rato, no profundo, pero dormi.

No tenemos gas para preparar café y por supuesto que tampoco cafetera.  ¿Como esta familia cafetera, va a aguantar esto sin cafeína en el cuerpo? No lo sabemos y al parecer no nos importa.  Nuestra prioridad es permanecer seguros.  Un nene se despierta.

Recibimos alimento espiritual al tiempo apropiado.  Vemos un video que la sucursal envía principalmente a los damnificados de Irma, pero cada palabra nos las aplicamos a nosotros mismos.  Y una calma extraña nos llena y me da fuerzas para escribir.  Escribo para calmarme, porque esto es fuerte.  Es lo más fuerte que yo he visto en mi vida.

Nos reunimos en el cuarto de mis Papas y miramos por una ventana.  Ya el sol está saliendo y me estoy mojando.  ¿Comienzan a caer plancha de zinc al piso?  ¿Y que tiene zinc aquí?  Mi casa.

Uno de mis nenes se despierta.  Me pide que le guarde su sabana, su posesión más preciada.

La adrenalina este trabajado diferente en todos.  Mientras yo escribo, hay tres en la ventana mirando para afuera como si fuera una pelea de lucha libre.  También están debatiendo a que pertenece un pedazo de madera que ven en el piso.

Cada vez que pasa una ráfaga, me contraigo y me hago chiquita.  Como si al hacerlo me estuviera protegiendo de algo que me va a caer encima.  Esa es mi adrenalina, mi instinto de huye o pelea.  Me está diciendo que huya, pero que huya para adentro.

Pero tengo que dejar eso, porque los nenes están nerviosos.  Eso lo resolvimos rápido con las pocas tablets que todavía tienen carga.

“Hay zines en el cepo”.  (Pase un rato tratando de encontrar el plural de Zinc).  Y desde casa de mi tía nos anuncian que mi casa parece un piano.  “Whatever that mean”.

El ojo va a entrar por Yabucoa.  Papi estaba el domingo en Yabucoa.

Ya como que no sabemos dónde meternos.  Parece que estamos jugando al juego de la sillita.

Se está metiendo agua por la puerta.

Mami dice que cuando hay tormenta hay que comer.  ¿Qué vamos a comer?

En la cocina hay bolsas llenas de comida, pero de verdad que no tengo apetito.  Pero me encantaría una taza de café.

Papi está desesperado por salir.  Esto pasa en todos los Huracanes.  Hay un instinto salvaje en el, que le dice que salga a mirar.  Pero por decisión unánime se lo prohibimos.

Mami consiguió un “conflai”.

Les leo una historia a los nenes, de cuando Jesús calmo la tormenta.  Eso siempre me calmaba a mi cuando nena.  Y después les preparo un Salchicha Kit, para desayunar, es la única opción que tenemos por ahora.

Afuera cosas están volando, explotando, rompiéndose es puro caos.  Y cada vez que algo suena afuera nosotros brincamos adentro.

Los vientos son fuertes y mueven las ventanas y la puerta y nosotros también nos mueve, pero del susto.

7:04 am

No puedo dejar de pensar en que no tengo casa.  Es el pensamiento que tengo en la parte de atrás de mi mente.  Pero lo tapo de vez en cuando con otros pensamientos un poco más positivos.  Que pase lo que tenga que pasar.

Estamos esperando el ojo que supuestamente ya está llegando.

Todo el mundo está pendiente del ojo.  El ojo trae una aparente calma por unos minutos.  Pero a su alrededor la destrucción es extrema.  Y Papi quiere salir cuando venga el ojo.  Estamos considerando amarrarlo.

No puedo dejar de pensar en que no tengo casa.  Es el pensamiento que tengo en la parte de atrás de mi mente.  Pero lo tapo de vez en cuando con otros pensamientos un poco más positivos.  Que pase lo que.

Está a punto de llegar lo más fuerte.  Cada vez el ruido es más fuerte y son cada vez más las cosas que se oyen cayendo.  Es difícil mantenerse calmado.  Lo mejor es concentrarse en otra cosa.  Yo estoy jugando cartas en una laptop y de vez en cuando escribo.  Esto es bien diferente a cuando yo era chiquita.  Cuando nena, en Hugo y George, mi preocupación más grande era que mi Papa no saliera de la casa.  Pero me sentía protegida dentro de las paredes de la casa en la que crecí.  Sabía que al final de todo, saldríamos veríamos los daños que causo el Huracán y trataríamos de volver a la realidad lo más pronto posible.  Pero esta vez, las preocupaciones son otras, los nenes, la casa, la perra.  Me sigo dando terapia yo mismo.  Lo que se quedó en la casa es material y se puede reemplazar, no pasa nada.

Voy a mirar un poquito por la ventana.

8:42 am

Cuando piensas que lo peor ya paso.  No estas ni cerca.  Hace un rato oímos un ruido fuerte que venía de arriba.  Ahora estoy más convencida de que mi casa no va a aguantar.  Pudimos ver por la ventana, piezas de madera color rosa viejo.  El color de unas partes de mi casa, las partes que nunca terminamos de pintar de color amarillo.  Ya los ánimos están por el piso.  Y las lágrimas comienzan a salir.  Yo he llorado en cada huracán en el que he estado, y esta no es la excepción.  Pero esta vez las lágrimas son diferentes.  No estoy segura de ¿por que son?  De verdad que no sé.

Es una cosa leer la noticia y otra bien diferente ser parte de ella.  Solo esperamos que esto no se extienda demasiado, porque si es así.  Son pocos los que van a quedar parados.  “

9:10 am

En la radio anuncia que los vientos fuertes están en Comerio y Aibonito.  Y entonces que es lo que se siente aquí.  Han pasado 8 horas desde que me desperté preocupada por un viento fuerte.  8 horas de vientos dándonos poderosamente.  El ojo nos “eskipio”, por que en ningún momento sentimos calma.

El ojo no se ve.  Es pura cabeza este Huracán.  Pero supuestamente se está moviendo más rápido ahora mismo.  Una notica buena, entre tanta mala.

Los varones aprovecharon una pequeña calma para salir a observar afuera.  Ahi llego la noticia.  El techo de mi casa se había ido por completo.  Nos miramos mi esposo y yo sin decir nada.  Los dos sabíamos que la parte importante aquí era darles la notica a los nenes.  Los sacamos aparte y les dijimos de la mejor manera posible que nuestra casa se había destruido.  Lo que siguió fue un periodo de duelo.  Mis niños heredaron de nosotros la sensibilidad y el dramatismo ellos lloraron, y nosotros lloramos.  Leo lloro conmigo y Dylan lloro con su Papa.  Después Dylan lloro conmigo y Leo lloro con su Papa.  Después yo llore sola y después llore con mi esposo.

No lloramos por un techo o por una ventana.  Lloramos por una vida que trabajamos mucho por tener, aunque fuera poco.

12:00pm

12 horas después y la cortadora de grama no se quiere apagar.  Estamos tratando de poner un poco de orden en este caos.  La sala de la casa está llenándose de agua y algunos trabajan para sacar el agua.  Mientras tanto yo trato de entretener a los nenes.  Les construyo un castillo con sábanas y sillas.  Pongo almohadas adentro para que se sienten y les doy sus libros para que se entretenga.  Pasan un buen rato ahí adentro.  Y nosotros nos vamos a el cuarto de mi Mama a conversar.  Después nos empezamos a organizar para un juego de Bingo.

1:48 pm Después del Bingo, estamos tratando de conectar una pequeña tv a una cajita de energía.  Queremos saber por que el dichoso Huracán no se nos acaba de quitar de encima.  Cuando pensamos que ya estamos saliendo de los vientos huracán, otra vez comienza con la misma fuerza.y

He estado haciendo un inventario mental de las cosas que deje en la casa arriba y ahora están a la total intemperie.  Las sillas reclinables en la sala y la mesa de TV.  Mi mattress y el printer de la computadora.  La litera de los nenes y los gaveteros.  Toda nuestra ropa y zapatos.  Guardados en contenedores de plástico.  Cuantas de esas cosas estarán todavía en la casa.  Necesitamos que la cuestión esta pare, para poder empezar a ver los daños.

3:00 pm: Mi tía y su esposo aprovecharon que los vientos habían bajado un poco para visitarnos.  Me enseño fotos de mi casa, porque desde su casa se puede ver bien.  Note que no tenía techo.  Pero eso ya yo lo sabía.

Mi esposo subió a ver como estaban las cosas adentro de la casa.  Decir adentro es una exageración, ya no hay adentro ni afuera.  Se parece más a el coliseo en Roma que a una casa.  Me trae informes.  Las cosas dentro del baño están bien.  El mattres está completamente mojado, pero sirvió de escudo para las demás cosas.  La mesa de la TV y el escritorio están bien, un poco mojados, pero bien.  Las sillas reclinables, están completamente mojadas y las literas están bien, pero mojadas.  Pero fuera de eso no queda más nada.  En esa casa no va a vivir una familia por mucho tiempo.

Los vientos no se quieren ir.  Son las 7:32 de la noche y todavía no sabemos en donde nos paramos.  ¿En que parte de María nos encontramos?  Nos estamos preparando para dormir.  Otra vez, 9 personas en la pequeña casita de un cuarto de mis Papas.

¿Qué va a ser de nosotros?  No sabemos.  Pero tenemos un buen sistema de soporte.  Y confiamos que todo, al fin y al cabo, va a estar bien.  Nos esperan meses difíciles.  Meses largos.  Meses que quien sabe que pase en ellos.  Pero estamos vivos, nos tenemos unos a otros.  Y sobrevivimos a el peor Huracán que ha tocado a Puerto Rico.  Salimos más fuertes, con una nueva historia que contar.

41 dias despues estoy leyendo esto sentada en la cocina de la casa de mi tia en Massachusetts, tomandome una taza de cafe.   Se me aguaron los ojos, cuando lei la parte en que le decimos a los nenes que la casa estaba destruida.  Tantas cosas han pasado desde ese dia.  Hemos llorado mas, tambien hemos reido.  Nuestra vida cambio drasticamente, pero de eso hablamos otro dia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios sobre “¡Esto es horrible!- Durante Maria.

  1. 😥 chica, que dolorosa experiencia! La casita dondequiera vivi yo por 21 años también se le fue el techo y se llenó de fango y, aunque no estuve allí para verlo pasar, me dolió mucho. Pero que bueno saber que Jehová tiene una solución permanente a todo esto (Isaías 65: 21-24). Saludos a la familia! Los queremos mucho!!

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