Desempleada

Hola a todos.  Hace un tiempo que no escribía nada, por varias razones.  Una de ellas la conocerán mas adelante, la otra es que hemos estado demasiado ocupados con otras cosas que ameritan mas importancia.

Entre citas médicas, búsqueda de apartamentos, 3 tormentas de nieves y ayudar a “El Husband” a conseguir un trabajo, los días se nos acaban y no encuentro el momento para dedicarle al blog.  Una de las situaciones que tenemos es que el trabajo de “El Husband” es un trabajo a tiempo parcial y yo no estoy generando ningún tipo de ingreso.  Traducción: yo no trabajo.  El ingreso de la familia esta bastante reducido y conseguir un apartamento en esas condiciones es más difícil que llevar el anillo a “Mordor”.

Esta situación, me ha llevado a pensar mucho en el hecho de que yo no trabajo, y no he trabajado desde el año 2002.  Ese ultimo trabajo fue en los Caribbean Cinemas de Las Catalinas en Caguas.  Yo era Dulcera o, en otras palabras, de las muchachas que vendía el Popcorn.  Ese trabajo parece bastante sencillo, pero tedioso y con las peores horas de trabajos.  Si es malo ver a un amigo salir al cine y no poder acompañarlo por que tienes que trabajas.  Peor es trabajar en el cine donde tu amigo va a ir.

Otra cosa de este trabajo es la manera en que ellos llevaban inventario.  ¿Nunca te has preguntado, como saben en el cine cuanto PopCorn han vendido?  Pues cuando la Dulcera llega a su área de trabajo, le dan un formulario para llenar, tiene que contar cada bolsita donde va el PopCorn, cada vaso de refresco, cada bandeja para nachos, cada barra de Sneaker, bolsa de M&M y paquete de Skittles y otros dulces.  Y entonces empieza a trabajar.  Al final de su turno, vuelve a contar cada cosa.  La diferencia entre el primer número y el segundo es lo que vendió y entonces saca las cuentas de lo que costaba cada cosa y ve que tenga esa cantidad de dinero en su caja.  Eso se hacia cada día.  Además de que cada día había que brillar la olla de hacer el PopCorn hasta que pudieras mirarte en ella.  En ese trabajo dure dos semanas.

Mi historia con los trabajos es esa parte en la película que hacen un montaje de las diferentes ocasiones en el que la protagonista trato de hacer algo y no le fue muy bien.  Permítanme explicarle.

Cuando yo era nena y me preguntaban ¿Qué quieres ser cuando seas grande?  Mi contestación era la contestación genérica de una niña de los 80: “Maestra”.  Hasta que un día en el quinto grado, tuve una revelación.  La próxima vez que me hicieron la pregunta mi contestación fue: Azafata.  Pensaba en lo chévere que sería:  un bonito uniforme, con pañuelito amarado en el cuello y a lo mejor un sombrero.  Maquillaje perfecto.  Tenias autoridad para decirle a la gente que se tenia que sentar por que el Capitán había encendió el aviso del cinturón de seguridad.  Y lo mejor de todo, podías empujar el carrito de la comida y preguntar si la persona quería Chicken or Lasagna.  Ese era el sueño.

Image result for american airlines flight attendant 1980
Mi sueño era verme asi para ir a trabajar

 

Paso el tiempo y alrededor de la adolescencia cuando pasaba por el área de electrónicos en Kmart, comenzó mi romance por las máquinas de escribir y los teléfonos con muchas botones.  Un día le dije a mi Mama que yo quería trabajar en algo que tuviera que apretar botones.  Ella me dijo que podía trabajar en un elevador.

Cuando apareció la oportunidad en Noveno Grado de entrar el programa de Comercio en la escuela superior, me anoté en la lista de estudiantes interesados y fui a una entrevista.  Para ese tiempo mi prima, que estaba un año más adelantada que yo en la escuela, ya había comenzado el mismo programa, estudiando secretarial.  Eso era lo que yo quería.  Ella me contaba de una maestra, que si no me equivoco la llamaban “Matute”.  Esta era la maestra de taquigrafía, ese arte que yo no se si las secretarias todavía usan para tomar dictado rápidamente.  Un conjunto de líneas y curvas y bolitas y otros símbolos que significan algo.

 

En la escuela prácticamente le tenían terror a Matute y debías evitarla a toda costa.  Pues al fin me llego la noticia de que me habían aceptado en el programa de Comercio en el Área de Secretarial.  Y quien era mi maestra de Salón Hogar, o si, la Matute ni más ni menos.  Mi Mama que siempre ha sido mi salvadora, fue a la escuela y pido que me cambiaran a el área de Contabilidad, pero los espacios estaban llenos.  Me recomendaron que esperara que empezaran las clases porque siempre había estudiantes que al principio le cogían miedo al programa y se daban de baja.

Image result for escuela manuela toro morice
La Manuela Toro, mi escuela superior.  En mis tiempos era rosita Peptobismol

Pues allí estuve yo dos semanas haciendo malabares con las bolitas y las rayitas.  En total me aprendí las letras “m” y la “t”.  Las vocales “a” “e” “i”.   Al final de las dos semanas podía escribir “Mi mama me ama”.  “Mami te ama”.  Y algo acerca del “Te”.  Después de las dos semanas, al fin se abrió un espacio en contabilidad.  Aunque la contabilidad también era difícil, la maestra era muy buena y llego el tiempo que le cogí el piso.  Me encantaba hacer todo el trabajo y que al final los dos números cuadraran y entonces tomabas tu regla y le hacías dos rayitas debajo de los numero para indicar el cuadre.  También tomábamos clases de Mecanografía, Archivo y un montón de otra bazofia.  Lo que aprendí en esta escuela me ha ayudado mucho en otros aspectos de mi vida.  Yo siempre ayude a mi Papa a organizar los papeles y recibos de su negocio y ha veces le llevaba las cuentas.  Ahora en este punto de mi vida, soy buena preparando presupuestos.  Soy a quien acude mi familia cuando necesitan una carta u otro documento.

Ahora, cuando llego el tiempo de escoger una carrera para estudiar en la Universidad, yo estaba mas perdía que un juey visco.  (¿Es buey o juey?  ¿Alguien me puede informar?)  Tomé el examen del College Board, y salí medio bien.  Tenía un buen promedio y era de los mejores en mi clase.  Pero no sabía que quería hacer.  Un día tomamos un examen de aptitud, y salió que yo debería trabajar en Arte y Administración, el Papel decía que debería ser Administradora de una Galería de Arte.

 

Image result for hispanic woman laughing

 

Un día mi Mama se sentó conmigo y fuimos por todo el Catalogo de Cursos de la Universidad de Puerto Rico.  Fuimos eliminando uno a uno.  Recuerdo que cuando llegamos a Bibliotecaria y yo le dije que me gustaba la idea, Mami me dijo que solo hay una Bibliotecaria por escuela y que las oportunidades de empleo serian pocas.  Eliminamos Bibliotecaria de la lista.

Yo no se como rayos, pero termine solicitando el Grado Asociado en Nutrición.  Y me aceptaron.  Pero a la hora de la verdad le cogí miedo a la gran Universidad.  Me quede en un colegio local.  Comencé a estudiar Turismo y Líneas Aéreas.  Parece que mi deseo de ser azafata estaba evolucionando a una carrera en el mundo del turismo.  Recuerdo que aquí estudiábamos muchas cosas, hice un proyecto sobre Finlandia y otro sobre Jayuya.  Tuvimos una gira a el aeropuerto y otra al Hotel Embassy Suites.  Estudiamos la historia de la industria de la Hospitalidad, los primeros hoteles y moteles y como han evolucionado en los grandes resorts que tenemos ahora.  Eran bien interesante, por que la mayoría de las veces nos pasábamos hablando sobre nuestras propias vacaciones.

Por razones que no vienen el caso, (un ex novio) me di de baja y me matriculé en un curso de Banca y Finanzas en un pequeño colegio en Santurce.  El curso duraba 7 meses y te prometía que tendrías trabajo a final del curso.  Y cumplió, después de siete meses comencé a trabajar en un Banco en el pueblo de Caguas.  ¡El sueño!, trabajo al tiempo completo de lunes a viernes, 8 de la mañana hasta 5 de la tarde.  Me abrieron, por su puesto, una cuenta de banco y me dieron mi primera libreta de cheques.  Todo parecía maravilloso.  ¿Y porque yo lloraba cada vez que mi Papa me dejaba por la mañana en el banco? (Tengo una prima que cada vez que le cuento esto, llora de la risa).

Yo odiaba el banco. No sé qué era.  Pero me sentía que me estaba ahogando en ese sitio.  Y había demasiadas cosas que podían salir mal, un numero mal puesto, levantar la planchita que detonaba el botón que avisaba a la policía que nos estaban asaltando, decirle a una persona que no le aprobaron el prestamos, el gerente era medio fresco y la que muchacha que me estaba entrenando se escondía debajo del counter a chupar paletas y no atendía a la gente.  Creo que esto fue el principio de mis Ataques de Pánico.  Dure dos semanas.  Al parecer ese es mi récord.

Para este tiempo comencé a tener complicaciones con mis problemas de espalda y cualquier trabajo que comenzaba, en algún momento tenia que faltar por tres días por que estaba en cama con la espalda mala.  Rápido me despedían.  Así trabaje como compradora en las oficinas de la Avon.  Yo preparaba las ordenes de compras de los productos que más tarde aparecerían en el libro de Avon.  ¡Que poder!  Aunque al principio me toco trabajaba con el catalogo finito, donde vienen las cortinas de baño y la ropa de dormir, que en si nadie compra.  Ese trabajo si me gustaba.  Pero como les dije, no dure mucho por el problema de la espalda.

Mas adelante comencé a trabajar en la oficina de un dentista.  Yo era la secretaria/recepcionista.  Recibía los pacientes, preparaba récords, facturaba a los planes médicos, en fin, todo el trabajo administrativo en una oficina dental.  Era un buen trabajo y bastante tranquilo.  Pero la espalda ataco otra vez y esta vez termine en Estados Unidos buscando atención médica.

Después de eso solo volví a trabajar en el cine, como les conté al principio.

Cuando me case en el 2004.  Ni siquiera hice el intento de buscar trabajo.  Yo casi siempre estaba de cama con dolores de espalda.  Además, para ese tiempo “El Husband” trabajaba de bombero y para ser sinceros lo que el hacia era suficiente para vivir decentemente.  El problema era que nosotros éramos malos administradores, pero esa es otra historia.

Pronto llegaron los niños y me entretuve varios años siendo Mama a tiempo completo.  Ahora, cuando Leo ya tiene 12 años, me doy cuenta de que a mí me gustaría trabajar en algo.  Y creo que si encontrara el trabajo adecuado lo podría hacer bien.  Pero ¿quién me contrata? Mi ultima referencia de trabajo real, que duro mas de dos semanas, fue en el 2002.  Y aunque nunca he dejado de trabajar como “Gerente del Hogar”, esa experiencia de más 12 años no es aceptada como referencia de empleo.  Y debería serlo.  Yo he hecho mas trabajo como Mama, que un Manager en un Mc Donald, o una secretaria en una oficina.  Si fuera posible, mi resume se vería así:

Screenshot (248)

Screenshot (249)

Es tan impresionante mi resume que tiene 2 páginas.  Pero note que a menos que sea en otra casa, en la que están buscando una Mama, no hay quien me vaya a contratar.  Mejor me quedo en el trabajo que tengo ahora que me quieren y me tratan bien.  Para generar ingreso, me las voy a tener que inventar.  A lo mejor me voy a vender agua en la luz, en lo que el Blog este llega a las 10,000 visitas.

 

Anuncios