Cuando uno no sigue intruciones no le va bien en la Escuela

En la lista del 30 day challenge me pide que les explique la historia detrás del nombre del Blog.
El nombre del blog ya yo se lo he explicado. La puedes leer donde dice Acerca de o si le das aquí.    https://contodomasbacon.com/acerca-de/

Ya saben El sándwich en la tiendita de la escuela que podías pedir con todo más Bacon. Esa frase siguió conmigo. Era la definición de todo lo que había en abundancia, con muchas cosas. Un salpafuera. Y eso es lo que hay en mi blog. Un salpafuera. A estas alturas, yo no sé cuál es el tema central. Estoy trantando de moverlo mejor a un blog sobre mi estilo de vida. Pero ya veremos si llegamos allí.

Pues como esa historia ustedes ya se la saben les voy a hacer la historia de mi vida estudiantil.  Por eso el titulo de no seguir instrucciones

.
Mi vida de estudiante es bien interesante. A veces me pongo a pensar y pienso que yo no se si yo era buen estudiante o no. Esta es la cosa. En los primeros años. Yo iba a la escuela y las cosas tenían sentido, te enseñaban la foto de una gallina, te decían esto es una gallina y así se escribe. Tu escribes la palabra mil veces hasta que te la aprendes. Yo siempre fui buena lectora. Pero la escritura, eso es otra historia, por mas que lo intentaba, la parte del celebro que te dice como escribir bonito, no me la instalaron. Yo odiaba esas horas en la tarde cuando había que sacar las libretas de escritura. Si daban a escribir una oración larga, por ejemplo, “Hoy el cielo esta nublado”.  Y había que escribirla muchas veces en la misma página. Yo era de las que escribía primero todos los Hoy, Hoy, Hoy y después todos los él, el, él y así sucesivamente. Los maestros odiaban eso al parecer tanto como yo odiaba escribir. Y si se daban cuenta de lo que yo estaba haciendo. Te obligaban a empezar de nuevo, pero te velaban como guardia de seguridad. Eso en ningún momento ayudo a que mi escritura mejorar.
Entonces los años iban pasando y ya no era suficiente con saber: esto es una gallina, hay que conocer al esposo de la gallina, el Gallo y a los hijos, el pollito, que en algún momento se convierte en Pollo. Mi pregunta siempre ha sido. ¿En que momento el pollo se convierte en gallo o en gallina? ¿O en Bucket de Kentucky?
También hay que aprender, pollitos, chicken gallina hen. Y el día que tu aprendes eso en Puerto Rico, tu vida cambia por completo. Hay un mundo nuevo en otro idioma que tu no conoces. Ahora la maestra te pide que la llames Teacher y tu no sabes como decir eso. Y cuando en quinto grado anuncia que en la clase de ingles solo se puede hablar en ingles y si hablas español, te castigan, el resultado es un salon de clases lleno  de niños de 10 años completamente mudos.

 

escuela
Entrada a mi primera Escuela Elemental

 
En la clase de ciencia te enseñan que la gallina tiene un genero y un hábitat. Y un ciclo de vida. Y tratan de decirte que hubo una explosión hace miles de años y de que así se formó todo lo que existe hoy, incluidas las gallinas. ¿Y como es posible eso? Si eso fue así, ¿Cuándo hubo la explosión que fue lo que salió de la explosión un huevo o una gallina? Porque el huevo se hubiera roto como resultado de la explosión y lo que había adentro se hubiera muerto y hoy en día no habría gallinas. Pueden aplicarle esta lógica científica a cualquier criatura que salga de un huevo.
Otra cosa que notaba era la obsesión que había con Cristóbal Colon y el Indio Taino. Desde el primer grado te enseñan el primer Cemi y no paran de hablarte del Cemi, Agueybana, el Batey etc. hasta que te gradúas de cuarto año. Llega el punto que uno piensa que no había más historia en el mundo, y que el primer ser humano en el mundo fue el indio Taino y que ese el principio de la civilización.
Pues yo se, que yo pasaba de grado en grado. Creo yo, que con buenas notas. Pero tengo que ser sincera, la mayor parte del tiempo yo no sabia lo que estaba haciendo. Había estudiantes mucho mejores que yo y había estudiantes peores que yo. Por eso digamos que yo era mas bien estudiante promedio. La que queda en el medio del montón. Pero me portaba bien. Era callada, más bien tímida. No tenia muchos amigos. La mayoría del tiempo estaba en La La Land. No era atlética, ni artística. Una vez quería estar en el Club de Baile, pero mis Papas solo me dieron permiso para estar en el Club de juegos de Mesa. Había 3 estudiantes, y nos dedicábamos a jugar Parchessi todos los jueves, mientras todos los otros clubes se reunían.

Screenshot (147)
La odiada Etapa de Matematica

En cuarto grado me cambiaron a una nueva escuela. Nueva en el sentido literal. Acabada de construir. La diferencia era grande. Del cielo a la Tierra. A mi antigua escuela yo la llamaba la escuela Punki Brewster, ese show estaba pegao cuando yo era niña y a mi me encantaba. La escuela igual que Punki Brewster, era colorida, el patio estaba lleno de árboles y cada árbol tenía una pequeña verja que estaba pintada de todos los colores del arcoíris. Perfecta para niños de escuela elemental, ahí pase yo mis primeros años de escuela. Para mí que la inspiración para la nueva escuela fue el “Oso Blanco” no el animal, la Cárcel. Alguien en el gobierno cogió un descuento en cemento y dijo se lo vamos a dar al departamento de educación de Caguas. O todo lo contrario gastaron tanto dinero en sembrar cemento que no les quedo dinero para sembrar árboles, ni para pintura.
Esta escuela, en los ojos de una niña de 9 años, era enorme, gris y fría. Tenía tres pisos y uno era subterráneo. Tenia mas escaleras, rampas y portones con candados que maestros. Y no estoy exagerando, porque cuando empezamos la escuela ese año no teníamos principal.
En esta escuela, empezaron a salir los primeros indicios de mi intelecto, o de la falta de… Termine en un grupo no muy bueno. El grupo 2, de mi grado. Y al parecer ahora que estabas en cuarto grado, esperaban que supieras las tablas de multiplicar y fracciones y como poner el acento en las palabras agudas.

Había una horrible maestra, con mas dotes de bruja que de maestra que si olvidabas el acento en  una palabra, escribía un acento gigante en la página. Para mi que eso es Bullying y hoy en día eso no se tolera. Pero estamos hablando de principio de los 90 y para ese tiempo todavía los maestros le podían dar a los estudiantes con la regla.

Para que vean lo eficiente que era el método de la maestra yo aprendí las reglas de puntuación cuando Leo llego a tercer grado y lo tuve que ayudar en una asignación.
En mi graduación de sexto grado. Me gane una medalla por obediencia. En otras palabras, gracias por participar. En un punto de la graduación la maestra hizo un poema que decía el graduando ideal tiene y si decían tu nombre tú te ponías de pie. De mi dijeron la ingenuidad de Jennifer. Hasta el día de hoy yo tomo eso como un insulto.

IMG_2488
En mi graduacion de Sexto Grado.  Miren que elgancia.  El lazo, los guantes, el sombrero.  Esto fue el punto cumbre de mi carrera como icono de la moda.  Y la maestra no se queda atras.

La escuela intermedia no fue mejor. Empecé en una escuela escondida del mundo, pero por lo menos la mayoría de mis antiguos compañeros del sexto grado estaba allí y estaban igual que perdidos que yo. Esta vez descubrí que si cada día estudiaba algo de lo que había aprendido y prestaba atención en la clase. Salía mejor en los exámenes. Solo me tomo seis años descubrir eso.

Las notas mejoraron, pero de antes ser solo tímida y callada, ahora había otro nombre mas en mi resume de estudiante. Estofona. Es el equivalente puertorriqueño de Nerd. Y como la escuela quedaba en el pueblo, cuando se enteraron de que yo vivía en el campo, también empezaron a llamarme Campestre. Yeeyyy por séptimo grado.
Mi Mama me cambio de escuela para los próximos dos grados de escuela intermedia. A la misma escuela que ella y mi Papa habían ido. Esta escuela queda en el mismo centro del pueblo de Caguas. La dueña de antigua tiendita de la escuela conocía a mi familia por años. Y Mami siempre estaba cerca del área. Aquí iba a estar mejor. Excepto que el primer día de clases, le vire una Icee de Cherry en la falda de una de las muchas mas malas de la escuela. Que además estaba en mi misma clase. Yeeeyyyy Jenny.

So, tímida, callada, estofona, campestre y ahora en el programa de protección de testigos.
Por alguna razón yo nunca, aunque tratara encajaba. Siempre iba contra la corriente. Como había cogido la clase de Educación Física todo el año anterior en la otra escuela, no tenia que cogerla otra vez. Por eso cuando mi grupo iba a el parque a Educación Física, yo iba con un grupo completamente diferente en donde conocía a menos gente a coger Economía Doméstica. Créanme, perdí buenas horas de llegar a conocer a mis compañeros y estrechar nuestros lazos relajándonos al maestro de Educación Física. El próximo año, cuando ellos cogieron Economía Doméstica, yo cogí Teatro. Siempre encontrar de la corriente.
La maestra de Ingles en octavo grado paso todo el año enseñándonos a cantar América de Beautiful y My Bonnie Lies over the Ocean. Al parecer eso era lo único que único que uno necesitaba para aprender a hablar inglés. Yo me las aprendí, de memoria, silaba por silaba. Aunque no sabía, que rayos significaban.
Al final de octavo grado, no se porque dieron unas medallas a los estudiantes con el mejor promedio en cada grado. Yo se que yo tenia el mejor promedio en por lo menos tres clases, pero no en todas. Pero como los demás estudiantes no fueron a recoger las suyas me las dieron todas a mí. Ese día salí yo de la escuela con todas mis medallas. Parecía a Mr. T. Y así mismo me fui para el supermercado con Mami.
Noveno grado fue el mejor grado. Mi grupo era una mezcla de buenos estudiantes con uno que otro sin vergüenza, pero todos se ayudaban y se trataban bien.  Un día hicimos un Date para ir al comedor escolar. Fuimos todo el grupo (eso nunca pasaba) y estuvimos toda la hora de almuerzo sentados en las mesas del comedor como si estuviéramos en una reunión de almuerzo. Es mi mejor memoria de mis años escolares.

Screenshot (148)
Uno de los Edificios de las Escuela Intermedia Nicolas Aguayo Aldea.  Cuando yo estudiaba alli, creo que era color gris.  

Me gradué de noveno grado con Honores. Fui la única estudiante de toda la clase graduanda con Honores que no era del grupo Avanzado. Yo decía que yo era el orgullo de los brutos.(Nota aparte: El hijo del director de la escuela estaba en el mismo grado que yo. A veces en las mañanas cuando estaban todos los estudiantes al frente esperando a que abrieran los portones, llegaba el director con una guagua Pick up bien demacrada que tenía, llena de plátanos y pasa por el frente de todos nosotros. El hijo siempre tenia que esconderse por el bochorno. Pobrecito)
Llegue a la escuela superior, otra vez a la misma escuela que mis Papas había ido. Esta escuela si era intimidante, primero era más vieja que Matusalén, tenía cuatro pisos y una reputación increíble. Lo único que me salvaba es que mi Prima ya estaba adentro y podía andar detrás de ella y a lo mejor no estar tan perdida.

Screenshot (149)
La Entrada a la Manuela Toro con la “T” al frente.  Si alguna vez estudiaste en la Manuela sabes de lo que hablo.

Yo empecé en el Programa de Comercio, primero secretaria y después Contabilidad. Preferí Contabilidad porque eso de la Taquigrafía no era para mí. Ni la clase ni la maestra. Estos años se fueron entre clases de mi concentración, como mecanografía, contabilidad, sistemas de oficina y clases generales, como español, algebra e historia.
La maestra de historia era bizca y cuando te hablaba tu no sabias si te estaba mirando a ti o alguien más. Una vez lleno su salón de tres grupos distintos que querían adelantar su clase para salir temprano. Ese día había un examen. El examen era un pareo sobre el Rey Enrique Octavo, el rey que tuvo 7 esposas.
El Salón estaba lleno de estudiantes, puedo decir que por lo menos 35. La maestra bizca en la parte de al frente del salón dando las instrucciones. Por alguna razón yo quede en fila del centro, como cinco espacios detrás de la maestra. La maestra dice, una vez termines el examen te pones de pie, me traes el papel y sales del salón. Pueden comenzar. Inmediatamente la gran mayoría de los estudiantes se pusieron de pie y comenzaron a entregarle el examen a la maestra. Ella estaba en un estado de shock. No entendía que era lo que estaba pasando y no podía hacer nada para pararlo. Los estudiantes estaban entregando el examen y al parecer, las contestaciones en los papeles eran correcta.
Ya unos estudiantes se habían robado una copia del examen y habían pasado la clave a los demás estudiantes. Era cuestiona de aprenderte el orden de las letras. Y vomitarlas en el papel, lo mas pronto posible. Todo el mundo hizo eso mientras la maestra daba las instrucciones. Para cuando termino de explicar, ya habían terminado.Yo también estaba en shock. Pudieran haber sido más disimulados.
En Cuarto año tenia que hacer una práctica en una Oficina de Trabajo, salía de la escuela al medio día y me iba caminando al taller de mi tío a ayudar en la oficina. Hice eso varios meses. Pero cuando faltaban dos meses para acabar el año escolar, deje de trabajar. Quería disfrutarme mis últimos dos meses en la escuela.
Después de haber pasado tanto trabajo, tanto tiempo de ser siempre, la más chiquita, la más ingenua, la más boba. Al fin yo era de los mas grandes de la escuela y yo no iba a dejar pasar esos días, sentada en una oficina. Cogía mis clases en la mañana y por las tardes me quedaba en la escuela y participaba de cualquier actividad que hubiera.
Las escuelas superiores en Puerto Rico tienen esta costumbre de hacer una caravana en la que todos los estudiantes se montan en los carros y se van a dar vueltas por el pueblo y a tocar bocinas. A mi no se me ocurriría ir a la caravana. En mi mente, si iba, me iba a caer un rayo del cielo y me iba a matar. Así funcionaba mi mente en esos días. Así que no fui, pero me gocé toda la organización, sentadita en un banquito en la “T” frente la Manuela Toro. Me comí un mantecado que un muchacho de mi clase nos pago a todos los del grupo que estuviéramos allí. ese día comiéndome mi mantecado me di cuenta de como fue en si mi vida de escuela. Yo siempre estaba encontra de la corriente, nunca fui popular o parte del montón, pero si estaba allí, calladita, tímida y estofona, pero de alguna manera parte del grupo.

Siguan llegando, siguan lleguendo.  Faltan 28 dias y 28 historias mas.

Anuncios

Odio a Pitagoras, no me gusta el Piπ y la Hipotenusa me cae gorda.

Leo está ahora en Sexto Grado.  Eso en Estados Unidos, y ahora también en Puerto Rico, es escuela intermedia.  Lo que significa, más trabajo y más responsabilidades.  También significa que Matemática más difícil.  ¿Pero tenía que ser tan difícil?

Ok, yo sabía que con el tiempo la escuela se iba a ser más complicada, ya fuera en la escuela seglar o en la casa.  Sabía que iba a llegar el tiempo que los problemas matemáticos iban a ser más grandes que yo.  Y que tendríamos que recurrir a otras ayudas.  ¿Pero en Sexto Grado?

Primero, déjenme contarles mi historia con las matemáticas.
Yo nunca fui buena en Matemáticas.  Yo estaba bien cuando era tengo dos manzanas y me como una, ahora me queda una.  Especialmente si tenían dibujitos así.

Screenshot (179)

Hasta ahí la cosa estaba fácil.  Pero entonces todo empezó a complicarse.  Había que pedir prestado, había que dividir cosas, aprenderse tablas de multiplicar.  En quinto grado, quinto grado, la maestra dio un examen de restas.  Ella enseñaba una tarjeta con una resta, más o menos así: 9-2= y tu escribías en el papel la contestación.  Simple, verdad, yo me colgué.  Saque solo 5 buenas de 10.  Mi mama rogo por una reposición del examen.  La maestra accedió y medio otra vez el examen.  Saque 2 de 10.  ¿Cómo es eso posible?  Pero en mi defensa, quien rayos necesita saber restas de memoria.  Para eso están los dedos.

Las tablas de multiplicar me las aprendí en noveno grado.  Y aun en ese grado.  Antes de que empezara el examen, en una esquinita del papel, o en el pupitre, escribía rápido 6×7=42, 6×8=48, 7×8=56.  Me aprendí todas las otras, menos esas tres.  Y todavía hoy, tuve que usar la calculadora para estar segura.

ebbb1f2b7679125dea2aa8773e40654b

Las fracciones nunca las entendí, siempre las hacia mal y no encontraba cuando es que las iba a usar en la vida real.  Hasta que a Leo le dio una fiebre por primera vez y tenía que darle medicina.  El pote decía media cucharada y yo solo tenía una cuchara de ¼.  A la mala descubrí que ¼ es la mitad ½ y cuando el número de arriba y el de abajo son el mismo eso es un entero.  Entendía la cuestión, o mataba al nene de sobre dosis.

En algebra, yo era la estudiante que tenía todo el proceso bien, pero todos los resultados mal.  Pero aun así pasaba el examen.

Una vez la clase de Geometría, tuvimos un examen.  Tres páginas de tamaño legal, el papel largo que usan los abogados para hacer contratos, llena pero llena de preguntas.  Yo hice todo el examen bien, perfecto.  Excepto una partecita que tenía dos triángulos y una pregunta sobre esos dos triángulos.  El saque mal y me colgué en el examen.  En ese momento comenzó me di cuenta de que no solo yo odiaba la matemática, ella me odiaba a mí.

Otra vez estaba en esa misma clase, con la misma odiosa maestra.  Me toco hacer una pirámide con cartulina.  Al otro día llego yo bien culeca con mi pirámide.  No todo el mundo en la clase llevo la pirámide y yo estaba orgullosa de mí misma, que logre al fin hacer algo bien en Matemática.  Pero de momento empecé a darme cuenta de una cosa.  Mi pirámide no se veía igual a las demás pirámides.  Las demás pirámides tenían una base cuadrada y 4 triángulos.  La mía tenía un triángulo por base y tres triángulos más.  Antes de que la maestra se diera cuenta, vote mi pirámide al zafacón he hice una lo más rápido que pude con un pedazo de papel y mucho tape.  En ese tiempo estaba en décimo grado (10).  Leo ha estado haciendo este año en Matemática, lo que yo hice en 10mo grado y pasé raspacum laude.

Como es que en estos días un niño de sexto grado, esta haciendo Matemática que yo hice en escuela superior.

Déjenme darle un ejemplo:

Esto fue lo que Leo estuvo trabajando ayer en la clase.

Yo lo estaba ayudando, íbamos muy bien.  Nos rompimos la cabeza, pero lo estábamos entendiendo.

Hacíamos cálculos juntos y tomábamos notas.

IMG_3429
Aunque no lo crean estas son mis notas reales de la clase.

De vez en cuando resolvíamos un ejercicio de prueba.

Screenshot (182)

Todo muy bien.  Vamos entendiendo.

Y de momento.

Esta es la pregunta del examen.

Screenshot (183)
Cual es el area de la parte sombreada de esta figura? En pulgadas cuadradas.

¡Queeeee!

Primero que nada, ¿Qué parte sombreada? Yo veo una parte verde y una parte azul.  ¿Cuál de las dos es la sombreada?  Y segundo, ¿Dónde quedo el triangulito y el trapezoide?  Eso ya yo me lo sabia.

Yo cerré la computadora y lo mandé a jugar.  Eran las cuatro de la tarde.  Y el llevaba haciendo sus trabajos desde el mediodía.  Estábamos cansados y no teníamos ganas de adivinar, cosas que nadie nos había enseñado.

A ver, ya sea si haces Homeschool o si ayudas a tus hijos con las asignaciones, ¿te ha pasado algo así alguna vez?

Yo soy pro-educación.  Pero también soy pro niñez.  No voy a arriesgar la última por la primera.  Yo fui por toda la escuela, haciendo bastante bien, excepto en Matemática.  Y soy un adulto creo yo, semi bien ajustado.  Puedo resolver problemas de matemáticas básicos, la mayoría con la calculadora.  Nunca he tenido que sacar la hipotenusa de absolutamente nada.  Y todavía estoy esperando la oportunidad para hacer otra pirámide y no se me ha dado.

Pero si hay situaciones en la que los adultos necesitamos la matemática.  Por ejemplo, cuando compres 18 aguacates y un amigo quiera quitarte 6.  Tú vas a saber que te quedan 12 y tu amigo es un afrentao y se va a meter en problema si te sigue quitando los aguacates.

O cuando te aparecen especiales como este:

49e852ded8295dd4b4bc0aee0bd6c94f

O estas buscando apartamento:

d352d82fdee027e66d6f3dc05e820ec5

Mi maestra odiosa de decimo grado, tenía un letrero en la parte de arriba de la pizza que decía:

“MATEMATICAS: Madre y Reina de todas las Ciencias”.

Y es cierto, en todo hay matemática.  Solo que yo no quiero que la matemática, le quite la alegría de vivir a mis hijos como me lo hizo a mí.

En algún momento de mi vida estudiantil creo que llegue a pensar así.

 

21 Fotos que quienes odian las matemáticas entenderán